Y Ahora.....

… Seguimos con base en Coronel Suárez, Argentina.

Estamos en una etapa de transición entre viajes y volviendo a reinsertarnos en el mundo laboral, ambos estamos trabajando. Suárez es un lindo lugar y estamos disfrutando mucho el momento.

No sabemos bien por cuánto tiempo nos quedaremos por acá, ni tampoco cuando regresaremos a los Estados Unidos. Tampoco tenemos claro si este es el final de este viaje o si seguirá. Son tiempos inciertos y estamos siendo flexibles con lo que sea que venga en nuestra dirección tanto en términos personales como con lo relacionado con la economía global.

Hemos pasado un tiempo fantástico viajando y estamos muy agradecidos por haber tenido la oportunidad de haber podido tomar licencias y hacer otro de estos viajes que nos gustan tanto. La posibilidad de visitar el Medio Oriente durante el final de la era de George Bush en la Casa Blanca cuando el mundo Islámico tenía una visión tan mala sobre los EEUU fue una experiencia muy interesante. Esperamos que hayan disfrutado seguir nuestros relatos tanto como nosotros disfrutamos escribirlos.

En reglas generales, vamos a tomarnos un descanso del blog. Haremos viajes cortos dentro de Argentina y quizás sigamos incorporándolos cada tanto, pero no con la asiduidad con la que veníamos haciéndolo.

Queremos agradecer a todos los que hicieron este viaje posible y también a todos aquellos que nos abrieron sus casas, vidas y nos brindaron experiencias que jamás olvidaremos. Nuestro viaje no hubiese sido el mismo.

Esperamos que hayan disfrutado el blog! y si se quieren contactar con nosotros, lo pueden hacer a
gaby_terrill@yahoo.com

Steve & Gaby

Catando Vino en Neuquén

Las bodegas en la región de Neuquén en el sur de Argentina han estado ganando más y más prensa en los últimos años en los Estados Unidos y sus vinos se han vuelto más disponibles en el mercado y han estado recibiendo altos puntajes por parte de enólogos reconocidos mundialmente. Luego de haber visitado la región vitivinícola de Mendoza, estábamos interesados en ver lo que Neuquén tenía para ofrecer y queríamos sobre todo catar algunos de los bien reconocidos Pinot Noirs.
Entonces, en uno de los viajes del hermano de Gaby por cuestiones familiares, no dudamos en acompañarlo. El viaje hasta la ciudad de Neuquén nos llevó un total de 7 horas desde Coronel Suarez. Pasamos por la ciudad de Bahía Blanca, luego tomamos rumbo hacia el oeste por la ruta 22. El clima cambió a medida que progresábamos, las pampas húmedas fueron dando lugar a un terreno más y más seco hasta que llegamos a un tipo de estepa semi montañosa desértica. En dos puntos diferentes la ruta estaba cortada por piquetes de gente local que protestaba contra el gobierno (desafortunadamente una cosa bastante común hoy por hoy en Argentina). En uno de estos puntos tuvimos la suerte de llegar justo cuando dejaban pasar algunos autos, entre los que estábamos nosotros. Pasamos en medio de cubiertas en llamas y autos abollados apilados pero sin incidentes. Los protestantes estaban viviendo en carpas al costado del camino. En el segundo lugar de corte, llevado a cabo por maestros de paro, el puente cortado que da acceso a la ciudad de Neuquén permaneció sin acceso por lo que optamos por tomar un camino más largo y hacer unos cuantos kilómetros de más, pero pudimos finalmente entrar en la ciudad.

Recorrimos la ciudad extensivamente y quedamos muy impresionados por la zona en general.

Visitamos también las bodegas de la zona.

El área tiene 4 bodegas grandes que están ubicadas aproximadamente a una hora al norte de la ciudad de Neuquén en la localidad de San Patricio del Chañar. Toda esta área es parte del valle del Río Negro que es creado por nieve que se derrite de los Andes. Esta agua ha ayudado a crear una región agricultural muy amplia en el medio del desierto de la Patagonia. La zona está llena de plantaciones de diversas frutas sumado a viñedos. Es la llamado ruta del vino, manzanas y Dinosaurios y es muy pintoresca.
La primer bodega que visitamos es la Bodega Familia Schroeder. La bodega es nueva, moderna, y muy bien presentada. Tomamos un tour del lugar con un grupo de argentinos y también había una pareja de canadienses muy agradable. Las cuevas del lugar tenían huesos de dinosaurios que habían sido descubiertos durante la etapa de construcción del lugar. Es un lugar muy bien diseñado, con mucha inversión, la gente era muy agradable y el vino muy rico. Esta bodega también tiene un restaurante.
La segunda bodega que visitamos era la Bodega NQN, en la misma calle que Schroeder. También moderna y con una gran inversión financiera, NQN nos recordó mucho a Opus One en Napa ya que como aquella, esta está enterrada. Compartimos nuestro tour con unos holandeses y fue muy informativos. Los dos vinos que catamos eran buenos y también había un restaurant/bar en el lugar.
Luego llegamos a la Bodega del Fin del Mundo. Teníamos altas expectativas de esta bodega ya que habíamos leído mucho sobre ella en USA pero al llegar nos encontramos con una bodega muy industrializada que era fría e impersonal. El tour fue agradable y nuestra guía tenía mucho conocimiento pero el lugar era enorme y no pudimos realmente apreciar la experiencia. La bodega tiene vinos de diferentes valores y estilos y pudimos catar casi todos. Había algunos reservas que eran bastante buenos.
La última bodega que visitamos fue la estrella del viaje. Habíamos comprado una botella de Familia Grittini Malbec en el supermercado la noche anterior para tomar en el hotel, y encontramos que fue una sorpresa al comparar el valor con la alta calidad que encontramos. Al final del día buscamos la bodega y la encontramos al final de un caminito sinuoso y de tierra. Conocimos al dueño y al enólogo que a pesar de estar súper ocupados, dejaron todo de lado y se tomaron todo el tiempo del mundo para darnos un tour, y al ver que éramos parte de la industria nos dejaron catar inclusive lo que guardan en los tanques y barricas. Fue una experiencia fantástica y fueron extremadamente hospitalarios. La bodega en sí está todavía en construcción ya que van de a poco, y eso hizo que esta experiencia sea por demás especial.
Haber podido visitar estas hermosas bodegas, con sus fantásticas vistas y ubicaciones fue una experiencia que Gaby y yo disfrutamos tremendamente. Catamos vinos muy lindos y conocimos gente formidable. Recomendamos a todos los que viven en Argentina o que visitan el país, que lleguen hasta estas relativamente inexploradas bodegas de San Patricio del Chañar en las afueras de Neuquén.

Monte Hermoso





Uno de los viajes que hicimos durante la estadía en Coronel Suárez fue hasta las playas de Monte Hermoso. Ubicado a dos horas hacia el sur desde Coronel Suárez, y sobre la costa, es un lindo lugar de veraneo para –en su mayoría- los habitantes de Bahía Blanca.

El viaje hasta el lugar es kilómetro tras kilómetro de una llanura plana, sin árboles y aquí o allá algún alambrado, algunas vacas o una estancia. A medida que nos acercamos a Monte, el paisaje cambió de una llanura a médanos arenosos bastante altos. Luego de pasar por los médanos llegamos a la ciudad de Monte Hermoso y a una linda playa. Había visitado el lugar con Gaby cuando vivíamos en Argentina hace unos 10 años, pero lo vi muy cambiado desde entonces. La ciudad está ahora muy desarrollada, con mucha construcción, restaurantes, clubes nocturnos, y con cabañas para alquilar por todos lados. Como era la temporada alta el lugar estaba lleno y había mucha gente por todos lados.

Una de las cosas que recuerdo de mi primer viaje a Monte era que el agua estaba llena de aguas vivas, lo que hacía que sea muy difícil meterse y disfrutar. Desafortunadamente, ese aspecto de Monte no ha cambiado y no pudimos nadar durante nuestra visita.

Nos encontramos con algunos familiares de Gaby a quienes fue lindo ver y con quienes compartimos momentos gratos de juegos playeros, mate y charlas. La playa estaba muy visitada pero había un lindo ambiente familiar y festivo.

Coronel Suárez




Largos días de verano al lado de la pileta, asados, mañanas tempranas de golf, domingos de futbol, bicicleteadas y visitas de miembros de la familia. Nuestro primer tiempo de visita en Coronel Suárez fue una mezcla de relax, visitas a familiares y amigos, buena comida y disfrutar del verano.

Coronel Suárez es una ciudad de menos de 40,000 habitantes ubicada en medio de las pampas argentinas, a unas 6 horas de Buenos Aires. Sumado a que depende fuertemente de la agricultura, Coronel Suárez tiene también el beneficio de contar con dos fábricas (una de zapatillas Reebok que es de un grupo Brasilero y una papelera) las cuales emplean a una gran mayoría de gente de la zona y hacen que la economía siga en movimiento. Como resultado de esto Suárez tiene una situación económica mucho mejor que la que tienen las otras ciudades de sus alrededores. Es un lugar lindo donde la mayoría de la gente se conoce y la calidad de vida es muy alta. Gaby se fue de Suárez a los 17 años para ir a vivir a Buenos Aires para estudiar y comenzar una vida en la gran ciudad. Por ende, más allá de una que otra semana aquí o allá, nunca vivió en Suárez como adulta.

Nos habíamos enviado algunas cosas de los Estados Unidos por lo que teníamos un poco de ropa y otras pertenencias esperándonos.

Con una recesión importante en los Estados Unidos, y que al momento parecía estar empeorando día a día, sumado a los relatos sobre despidos y desempleo que escuchábamos por parte de nuestros conocidos, la idea de regresar a Napa, comprar autos y comenzar a trabajar, no era muy apetecible. Especialmente cuando la estábamos pasando tan bien en Suárez.

Por lo que nos quedamos. Disfrutamos mucho nuestra estadía en Suárez.